En el mercado hoy en día hay muchos métodos y productos para dejar de fumar y siendo realistas, no mucha gente lo consigue en los primeros intentos, se requiere mucha  motivación y constancia.  Cada persona tiene sus propios motivos por los que fuma, bien le estimula, quiere tener algo en la mano, le gusta, siente que es un apoyo, etc. Todo esto unido a los aditivos y componentes que presenta el tabaco, supone una barrera muy alta que sobrepasar.

En la terapia de sustitución del tabaco se utiliza para tratar la adicción a la nicotina. Las personas que quieren dejar de fumar pueden utilizar chicles (aunque suelen producir mal sabor de boca), pastillas o parches de nicotina, pero hay que tener en cuenta que esta medida, por sí sola, no es efectiva más que en sujetos muy motivados.

Debido a la capacidad adictiva del tabaco, el fumador habitual tiende a mantener los niveles sanguíneos de nicotina relativamente constantes; cuando estos niveles disminuyen el fumador siente la necesidad de fumar. Si no la satisface puede llegar a desarrollar estados de irritabilidad, nerviosismo, falta de concentración, etc. Normalmente estos efectos remiten volviendo a fumar. Los fumadores afirman que fumar les tranquiliza, pero lo que en realidad ocurre es que “no fumar” los irrita, tienen el “mono”.

Por otra parte, fumar cigarrillos bajos en nicotina no solo es poco efectivo en la mayoría de los casos, sino que además puede perjudicar la salud en mayor grado. Cuando un fumador fuma tabaco bajo en nicotina, nota una disminución de la cantidad habitual de nicotina, por lo que inconscientemente tiende a fumar más para suplir la falta. En consecuencia, termina administrándose la misma cantidad de nicotina y una cantidad mucho mayor de productos nocivos derivados del humo del tabaco extra que se fuma.

Además del efecto adictivo, a la mayoría de los fumadores les resulta difícil romper todos los hábitos que han creado en torno al fumar. Para quienes están dejando de fumar, los síntomas de abstinencia de nicotina alcanzan su pico máximo aproximadamente de 2 a 3 días después. Los síntomas más comunes abarcan:

  • Un deseo vehemente de nicotina
  • Ansiedad
  • Depresión
  • Somnolencia y problemas para dormir
  • Malos sueños y pesadillas
  • Sentir tensión, inquietud o frustración
  • Dolores de cabeza
  • Incremento del apetito y aumento de peso
  • Dificultad para concentrarse

Es difícil dejar de fumar pero cualquiera puede hacerlo con motivación y constancia. Para tener éxito, realmente tiene que tener el deseo de dejar de fumar. La mayoría de las personas que han dejado de fumar no tuvieron éxito por lo menos una vez en el pasado. Trate de ver los intentos anteriores por dejar de fumar como como experiencias de aprendizaje, no como fracasos.

 

Un tratamiento alternativo consiste en la administración de una sustancia antagonista que bloquee los receptores nicotínicos neuronales y por lo tanto inhibir el efecto estimulante.

En el estudio publicado por  Jed E. Rose y Frederique M. Behrn “La inhalación de vapor del extracto de pimienta negra reduce los síntomas de abstinencia de fumar” (publicado en Drug and Alcohol Dependence 34 (1994) 225-229)

El principal objetivo de este estudio fue evaluar los efectos de los componentes del aceite esencial de Pimienta negra.

Sin entrar en detalles de la realización del experimento, los resultados de este estudio confirman que inhalar el aceite esencial de pimienta negra estimula la sensación en las vías respiratorias de haber  fumado y por lo tanto reduce la necesidad de hacerlo.

Como defensor y consumidor  de los productos naturales que forman parte de mi trabajo, recomiendo y apoyo productos y técnicas más en consonancia con nuestra naturaleza. Mi recomendación pasa pues por usar aceites esenciales como complemento de otros métodos o productos para poder manejar todos los síntomas que manifiesta una persona que deja de fumar.

Hay productos en fitoterapia que también nos ayudan con los síntomas de abstinencia, ansiedad y depresión. Se puede recurrir de igual modo a plantas o productos formulados a base de estas, para controlar el peso y reducir esos kilos que quizás cojas al dejar de fumar.

Otro recurso que me parece importante es el apoyo de las personas cercanas o en su defecto de algún profesional que te guíe y motive en el proceso.

La clave no es dejar de fumar sino olvidarse del tabaco de manera natural,  progresiva y sin sufrimiento.

 

Por último te comento algunos de los numerosos beneficios que obtienes si dejas de fumar:

  • Tu aliento, ropa y cabello huelen mejor.
  • Tu sentido del olfato retorna y los alimentos saben mejor.
  • Tus dedos y uñas de las manos lentamente pierden el color amarillo.
  • Tus dientes manchados lentamente se pueden volver más blancos.
  • Tus hijos están más saludables y son menos propensos a empezar a fumar.
  • Ahorras dinero.

 

Puedes seguir añadiendo tu propia lista de beneficios personales.

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